Apuntes del Curso “Convivir con los demás” (VIII)

Cuando hablamos de sabiduría no nos referimos a la que tiene que ver con el nivel intelectual o cultural.
La sabiduría a la que nos referimos es aquella que todos poseemos, la que se deriva de nuestras experiencias personales, la que surge de nuestras más valiosas cualidades.
La que se nutre del amor, la bondad, la compasión hacia uno mismo y hacia los demás.
La que no juzga, no compara, no realiza juicios autocríticos ni condena.
La que te invita a abrir el corazón al dolor del otro cuando no querrías más que cerrarlo.
La que sabe encontrar la palabra adecuada, el silencio adecuado, la presencia adecuada.
La que es capaz de discernir qué hábitos debemos potenciar y cuales erradicar para ser causa de felicidad y no de sufrimiento.
La que te ayuda a descubrir lo que verdaderamente necesitas en los momentos más oscuros y abruptos de la vida, empujándote suavemente, de una manera cálida y amable, de nuevo hacia el camino de la luz.

 

Apuntes del curso “Convivir con los demás” (VII)

Meditar no es “sentirse bien y relajado”.
Es la capacidad de la mente de observar sus propios contenidos.
Abrir un espacio íntimo para que todo se manifieste.
Es ser testigo de lo que está ocurriendo de una manera flexible, amable e imparcial.
Observar nuestras emociones negativas para desprendernos de los argumentos que las sostienen.
Porque no hay nada que sostener, nada por lo que luchar y no hay nada más importante que hacer en ese precioso momento que estar con uno mismo dejando que las cosas simplemente sucedan, sin rechazar nada, dando la bienvenida a todos los pensamientos y emociones.
De esta forma podemos conectar con la parte más profunda, bondadosa y auténtica de nosotros mismos para encauzarla amorosamente hacia el bien propio y el de los demás.