Postales de verano (I). Summer Postcards (I).

«Postales de verano» es el título de la nueva obra que estoy escribiendo para Ensemble XXI.
Acabo de finalizar el primer movimiento que he titulado «Valle de Salenques».
El «Valle de Salenques» es un lugar mágico y, para mi, uno de los lugares más bellos que he visto en el Pirineo.
Al lado de un bosque frondoso, oscuro, de cuento de hadas, fluye el pequeño río Salenques.
Mi obra también tiene dos partes, una oscura y misteriosa, como el bosque y otra más fluida y rítmica, como el río.
Ya conocéis mi fascinación por el agua, y en especial, por los ríos. Salenques es un río precioso, lleno de «voces», con saltos entre enormes rocas y de diferentes tonalidades de verdes, azules…no me cansaría nunca de mirarlo.
Tiene un aspecto salvaje, al lado del mágico bosque de hayas, con el suelo tamizado de hojas secas y las enormes piedras de granito llenas de musgo.
Salenques es un lugar que transmite paz, que invita a la reflexión tranquila, sin prisas.
El pasado verano estuvimos allí con Mari y Albert y, en un momento, paso por mi cabeza un pensamiento oscuro: sí, me gustaría que, cuando muera, alguien extienda mis cenizas por el bosque y por el agua del río Salenques, fundirme para siempre con este lugar y formar parte de él.
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Ver más fotos del Valle de Salenques

«Summer Postcards» is the title of the new score I’ve written for Ensemble XXI.
I’ve recently finished the first movement that I titled «Valley of Salenques».
The «Valley of Salenques» is a magical place and, for me, one of the most beautiful places I’ve seen in the Pyrenees.
Next to a lush forest, dark, of a fairy tale, it flows the small river Salenques.
My work also has two parts, one dark and mysterious, like the forest and a more fluid and rhythmic, like the river.
You know yet my fascination with water, especially by rivers. Salenques is a beautiful river, full of «voices», with jumps between huge rocks and  different shades of greens, blues… I never feel tired of  look at it.
It has a wild side, next to the magical forest of beech, with the ground sifting of dry leaves and huge granite stones filled with moss.
Salenques is a place that transmits peace, which invites to reflection quietly, unhurried.
Last summer we were there with Mari and Albert and, in a while, it passed through my head a dark thought: yes, I would like that when I die, someone spread my ashes in the forest and the river Salenques, melt forever with this place and be part of it.
See more pictures of the «Valley of Salenques»

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