Un nudo de amor. A knot of love.

Hoy quiero compartir con vosotros una historia real que me ha conmovido profundamente.
En una ciudad industrial, la directora de la escuela explicaba a los padres la importancia de tener tiempo para estar con los niños. De repente, quedó muy sorprendida cuando un padre levantó su mano y, de una manera muy sencilla y humilde explicó que él tenía que trabajar para mantener a su familia. Empezaba muy temprano y, cuando regresaba, su hijo ya dormía y no podía verlo nunca despierto hasta el fin de semana.
Explicó que esto le hacía sufrir mucho,  pero que encontró una forma de comunicarse con su hijo: cada noche iba a darle un beso y, para que supiera que le quería le hacía un nudo en la sábana que el niño veía a la mañana siguiente.
La directora quedó muy impresionada y  comprobó en sus listas el rendimiento de este alumno… ¡efectivamente! Era un niño encantador, muy dócil, lleno de buenos sentimientos  y con muy buenas notas.
Me parece un relato de  gran belleza: el Amor, cuando es verdadero, siempre se abre camino y puede manifestarse de mil formas distintas, algunas tan sutiles y delicadas, como un simple nudo.

Today I want to share with you a true story that touched me deeply.
In an industrial city, the school’s director explained to parents the importance of having time to spend with children. Suddenly, was surprised when one parent raised his hand and, in a very simple and humble way explained that he had to work to support his family. He began very early in the morning, and when he returned home, his son was asleep and could not see him until weekend.
He explained that this made him suffer a lot, but he found a way to communicate his love to his child,  every night he  kissed him and  made a knot in his  sheet that the child saw in the morning.
The director was very impressed and sought in his lists this student… exactly!  He was a lovely boy, very obedient, full of good feelings and good grades.
It seems to me  a great beauty story: Love, when it is true, always finds its way and can show it in a a lot of ways, some so subtle and delicate, like a simple knot.

El amor y la muerte.The love and the death.

Mientras el sol nuevo de primavera entra por mi ventana, mi taza de café sobre la mesa, mis ojos buscan, como un bálsamo, entre un mar de casas y antenas el verde de los cipreses que hay bajo el castillo, escribo “El amor y la muerte”, uno de los movimientos de mi obra “Secretos de Papel”.
El texto de Elisabeth Smart sobre el que me inspirado es profundo y bello:
“El amor es tan fuerte como la muerte…cada uno de los agujeros por los que me desangro me los hizo él con un beso”
Elisabeth Smart entro en una día en una librería y encontró un libro de poemas de George Barker y decidió que ese era el hombre de su vida.
Tardó tres años en conocerle.
Barker estaba casado, lo que no impidió que tuvieran una historía de amor oculta y apasionada.
Elisabeth tuvo 4 hijos de Barker y vivió atormentada y obsesionada por este amor.
Barker nunca dejó a su mujer.
Fruto de sus sentimientos nació el libro “En Gran Central Station me senté y lloré”, una obra maestra original y con una fuerza extraordinaria, que leí hace ya muchos años y de donde he extraído la frase.
Las notas fluyen y, a pesar de la tristeza de mis melodías, siento una profunda paz, me siento feliz de rendir un homenaje póstumo a su amor sin limites y terrible, llevado a las últimas consecuencias, y nace en mi la necesidad de compartir el pequeño fragmento que he escrito con vosotros.
Podéis escucharlo en formato MIDI aquí.

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While the new sun of spring enters by my window, my cup of coffee on the table, my eyes look for, like a balsam, between a sea of houses and antennas the green cypresses under the castle, I compose “The love and the death”, one of the movements of my work “Secrets of Paper”.The text of Elisabeth Smart that inspired me It’s deep and beautiful:
“The love is as strong as the death… each one of the holes by which I bleed did he with a kiss”
Elisabeth Smart entered a day in a bookstore and it found a poem book of George Barker and decided that he was the man of her life.
He took three years in knowing him.
Barker was married, which did not prevent that they had a love history hides and passionate.
Elisabeth had 4 children with Barker and lived tormented and obsessed by this love.
Barker never left his wife.
Fruit of her feelings was born the book “By Grand Central Station I Sat Down and Wept” an original masterpiece with an extraordinary force, that I read already many years ago and of where I have extracted the phrase.
The notes flow and, in spite of the sadness of my melodies, I feel a deep peace, I feel happy for paying a posthumous tribute to her love without limits and terrible, taken to the last consequences, and it’s born in me the necessity to share the small fragment that I have written with you.
You can listen to it in MIDI format here.