La verdadera felicidad

“Hacia rutas salvajes” (Into the wild),es una excelente película basada en la vida de Christopher McCandless.
Christopher fué un joven idealista que decidió abandonar la sociedad, y su vida acomodada, en favor de la solitaria contemplación, buscándose a sí mismo.
Brillantemente graduado en la Universidad, renuncia a todo bien material, dona sus ahorros y huye de casa, del tormentoso entorno familiar que se vio obligado a soportar junto a su hermana, ya que sus padres generaban frecuentemente  discusiones y peleas basadas principalmente en el dinero.
Vive varios años diversas aventuras en las que peligra incluso su vida.
Viaja sin posesiones con el principal objetivo de retirarse a Alaska y vivir únicamente de los recursos que ponga la naturaleza a su disposición.
Durante este largo proceso, su familia no recibe ninguna noticia de él y el profundo dolor causado por su desaparición les corroe el alma.
Chistropher, entre tanto, sigue con sus planes y va superando dificultades.
Se tropieza con buenas personas que le ayudan y le ofrecen incluso un nuevo hogar,  él renuncia a cualquier estabilidad hasta que finalmente logra llegar a Alaska, donde vive exclusivamente de la tierra en un autobús abandonado, hasta que fue encontrado muerto por inanición y se convierte en un mito de la estética naturista.
Su diario de vida, escrito en el autobús, contiene entradas que cubren un total de 113 días. En él se aprecia la fortuna cambiante de Chistropher y las terribles dificultades y consecuencias de su aislamiento en territorio hostil.
A mi me ha impresionado profundamente una de sus últimas frases:
“La verdadera felicidad sólo puede existir si es compartida
Enfermo y debilitado, con la muerte llamando a su puerta, llega a esta conclusión dramática que pienso que es una gran verdad.
No hay duda que para la busqueda  de la felicidad, el aislamiento, la soledad, son medios necesarios para escuchar nuestra voz interior y descubrir realmente quienes somos, pero nunca pueden ser un fin, un objetivo en sí mismos.
Apartarse por un tiempo es necesario…
pero siempre con la condición de regresar y compartir,
con nuestros seres queridos,
y con todos los que nos rodean,
la felicidad de un corazón purificado y renovado.

 


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