Sólo escuchar

Hay momentos mágicos en que la otra persona te permite entrar en su vida.
Momentos en que te abre su corazón para revelarte sus pensamientos más íntimos, sus temores más profundos.
En esos momentos, la mayoría de las veces, no busca soluciones, ni consejos, sólo espera que la escuches, pero escuchar, sólo escuchar, no es fácil, es tremendamente complicado.
Escuchar no es sentarse y recibir información, no, es, sobretodo, aceptar y acoger al otro.
Significa dejar de pensar en lo siguiente que vamos a decir y centrar nuestra atención totalmente en lo que está comunicando la otra persona, sin interrumpirla, y cuando surja en nosotros el deseo de hablar nos recordamos que siempre habrá tiempo para hacerlo y que en ese momento “no se trata de mí, se trata de la otra persona”.
Nos fijamos no sólo en lo que esta diciendo, sino en lo que hay en realidad detrás de sus palabras.
Significa que nos sentamos allí, enfrente de ella, inmóviles y atentos, la miramos a los ojos e incluso si está proyectando sobre nosotros toda su ira, enfado, temores, frustración…entendemos que su mensaje en realidad se reduce a una sencilla frase: “Me siento fatal y quiero ser feliz”.
Cuando entendemos, que esa persona, al igual que nosotros, lo único que busca es expresar su dolor y ser feliz, empezamos de verdad a conectar con ella.
Es entonces cuando podemos detenernos y observar lo que está ocurriendo dentro de nosotros, y sólo después, cuando la otra persona haya acabado de expresar lo que quiera comunicarnos, es cuando podemos también hablar.
Sin olvidar que, escuchar de verdad, con plena atención y generosidad, ya es “decir” en realidad muchas cosas.

 

Un pensamiento en “Sólo escuchar

  1. Qué bonito!
    Algo que parece tan fácil, pero qué difícil es.
    Yo creo que saber hablar es más fácil que saber escuchar, y como muy bien dices, la mayoría de las veces, más que consejos, lo que necesitamos es expresar como nos sentimos, necesitamos hablar, … y también ocurre que una vez hemos vomitado todo lo que teníamos dentro, sin interrupción, con un sólo abrazo de la persona que nos ha estado escuchando, ya tenemos bastante.
    Aprendamos a escuchar a los demás, porque de rebote aprendemos a escucharnos también a nosotros mismos… también es muy importante que escuchemos nuestro interior porque siempre tenemos algo que decirnos.

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