Una vez pasada la tormenta

En los golpes más abruptos e inesperados que da la vida, es donde tenemos la gran oportunidad de hacer aflorar nuestras más valiosas cualidades, descubrir qué es lo que realmente importa, reafirmar los lazos que nos unen a los que más amamos y, una vez pasada la tormenta, reunudar nuestro camino bajo un nuevo sol, cálido y brillante, con renovada alegría e ilusiones.

La transformación

En el momento en que decimos llevar una vida más espiritual, en la que predomine la búsqueda de la riqueza interior, empiezan a producirse cambios extraordinarios.
El primer síntoma de que estamos empezando a andar por el camino, es que perdemos el interés por cosas que antes nos parecían muy atrayentes.
Empezamos a esforzamos por crecer, en el sentido profundo de la palabra.
Casi sin darnos cuenta, empezamos a  evitar los lugares y personas que agitan nuestra mente, y nos atraen aquellos que nos dan calma y paz.
Nos damos cuenta de que estamos muy influenciados por las personas que nos acompañan en la vida, por lo tanto, empezamos a ser altamente selectivos con aquellos a los que nos acercamos, porque el aroma de quienes frecuentamos, se impregna inevitablemente en nuestra vida.
Puede parecer que nuestro círculo de amistades se reduce drásticamente, pero en realidad no es así, ya que preferimos calidad más que cantidad.
Si nos juntamos con personas cuyos principales intereses son únicamente mundanos, nuestro interés en lo interior y espiritual empezará a disminuir y, al contrario, si nos dejamos acompañar por personas profundas, nuestro interés en cultivarnos interiormente aumentará.
A veces, podemos sentir, también, cierta falsa sensación de aislamiento, porque empieza a instalarse también en nosotros una inclinación a la soledad y al silencio, porque cada vez más necesitamos acallar el ruido externo para oír con nitidez nuestra voz interna.
Son todo indicios de que algo profundo, auténtico y vasto está empezando a apoderarse de nuestra vida y a transformarla.
Estamos descubriendo donde se esconde la verdadera felicidad y vamos abandonando las tendencias que nos inclinan al modo vacío del “tener”, para inclinarnos cada vez más hacia el modo auténtico y pleno del “ser”.

Un viaje a las profundidades

Nuestra vida es como un océano, siempre cambiante.
Normalmente, solamente somos conscientes de lo que sucede en la superficie. Vemos el movimiento del agua, las corrientes, percibimos las brisas tranquilas y los vientos agitados, pero a menudo olvidamos, que dentro de nuestra vida, como en el océano, hay aguas profundas, que no se ven a simple vista, y están todavía por explorar.
Podemos bajar a las profundidades de nuestra vida a través de la meditación, donde encontramos grandes espacios de calma, donde podemos ver con claridad lo que realmente sucede.
Con la meditación, aprendemos a observar.
A observar los pensamientos, las emociones cuando empiezan a nacer en nosotros.
A dar un paso atrás y escucharnos a nosotros mismos, sin juzgarnos, simplemente estando atentos al lenguaje que empleamos, al tono de voz, a lo que decimos.
Comparar cómo le hablamos a una persona respecto a otra.

Nuestra práctica es cambiar realmente todo lo que nos daña y daña a los demás.

¿Por qué nos enfadamos con aquellos que no hacen lo que queremos? ¿Por qué nos apegamos obsesivamente a otras personas?
Es así debido a nuestra ignorancia mental y nuestras tendencias habituales.
Hay como una niebla oscura que nos impide ver con claridad y nos conduce, una y otra vez, a caer en la trampa de las emociones perturbadoras.
Todo puede cambiarse.
Para cambiar, necesitamos estar conscientes, alertas y esforzarnos mucho.
Cambiar los hábitos mentales y emocionales implica determinación, constancia y un gran esfuerzo.

Nadie puede hacer el cambio por nosotros, somos los únicos responsables de que suceda, nos pueden guiar, darnos ánimo, pero lo hemos de materializar nosotros.
Tenemos que observar en profundidad lo que hacemos, para decidir en nuestra vida lo que es importante y lo que no, y simplificarla.
Para cambiar, necesitamos también renunciar.

Renunciar es observar nuestra vida y nuestras actividades y reconocer lo que es contraproducente para nuestro camino, lo que nos aparta de él, lo que favorece el crecimiento de emociones negativas y decir…” No me interesa continuar con esto, no más”.
La buena noticia es que, la mente, es muy maleable y puede ser entrenada.
Practicando la meditación, con constancia, casi sin darte cuenta, podrás lentamente cerrar viejos caminos oscuros, para abrir nuevos, que te conducirán a descubrir tu naturaleza más auténtica, que siempre ha estado ahí, llena de luz, bondad y felicidad.
¿A qué estás esperando?

Vídeo del taller «Generando emociones positivas a través de la meditación musical guiada»

Me alegra compartir con vosotros el vídeo del taller «Generando emociones positivas a través de la meditación musical guiada» que realicé en la III Jornada para personas con cáncer y sus familias, organizada por la AECC de Lleida.
Fue para mi un momento mágico…
¡Espero que os guste! :-)
(Está en castellano)

Taller «Generando emociones positivas a través de la meditación musical guiada»

Muy contento e ilusionado con participar en la III Jornada para pacientes con cáncer y sus familias que organiza la AECC en el salón de actos de la Diputació de Lleida el próximo día 9 de febrero de 2019.
Lo haré con el taller «Generando emociones positivas a través de la meditación musical guiada».
¡Inscripciones gratuitas! :-)