Todavía guardo conmigo las excelentes sensaciones del concierto del pasado viernes en El Grado. Como músico, uno siempre espera encontrar una buena acústica y un público atento, pero en esta ocasión, la experiencia fue mucho más allá.
Me encontré con una sala preciosa, transformada para la ocasión en una auténtica galería de arte. Lo más emocionante fue descubrir que las paredes no estaban vestidas con obras de autores lejanos, sino con creaciones variadas y llenas de talento de los propios vecinos del pueblo.
Tocar rodeado de tanta creatividad local, con la sala llena y sintiendo el respeto y el cariño de la gente, hizo que me sintiera como en casa desde el primer acorde. Es un verdadero lujo cuando la música y el arte de proximidad se encuentran de esta manera, creando una atmósfera de comunidad tan potente.
Muchísimas gracias a todos los que llenasteis la sala y, especialmente, a la organización por el mimo y el detalle con el que prepararon el evento. ¡Fue una noche inolvidable!
I am still carrying the wonderful memories of last Friday’s concert in El Grado. As a musician, one always hopes for good acoustics and an attentive audience, but on this occasion, the experience went much further.
I arrived to find a beautiful venue, transformed for the event into a true art gallery. The most moving part was discovering that the walls were not decorated with works by distant authors, but with a wide variety of talented creations by the local townspeople themselves.
Performing surrounded by so much local creativity, with a full house and feeling the respect and warmth of the audience, made me feel at home from the very first chord. It is a real privilege when music and community-driven art meet in this way, creating such a powerful atmosphere.
A huge thank you to everyone who filled the room and, especially, to the organizers for the care and attention they put into every detail of the event. It was an unforgettable night!















